martes, 19 de junio de 2012

Aquellas cartas

¿Te acuerdas de mi?
Tu tenias 15 y yo unos tantos mas, ¿que importa cuantos?
Desde el primer momento en que te vi supe que ibas a ser mia... entre tragos y drogas, esa tarde que se pintaba londinense en mi ciudad, con un cielo de centro y catedral, me dejaron probar un beso amargo por la cerveza y el cigarro y las lagrimas que habian corrido hasta tu boca.

No se en que parte me perdi y no se que tanto me cueste volver a enderezarme, meterme una linea o zumbarme un antidepresivo. Por que esto, a lo que llaman vida real, me deprime sobremanera. Cada vez veo menos suelo en mi habitacion por tanta basura y ropa sucia. Me siento tan vacio desde que te fuiste que intento llenar mi mundo con lo que sea. El sexo ya no existe para mi. Si logro conseguir una ereccion, la desperdicio en una puñeta. La sangre ya no bombea si no es en un circulo entre cerebro y corazon. Un circulo vicioso que trato de romper entre canciones de Dylan y la Sonora Santanera.

Colgue la soga junto al revolver y las pastillas para dormir. Si un dia tengo el valor, utilizare alguna de esas tres puertas. Colgarme me parece demasiado poetico, las pastillas pa' cobardes y la bala en la sien muy escandalosa. Tal vez solo me meta a la bañera llena de sarro -en la que a veces me quedo dormido a ver si me ahogo- y me corte las venas. No logre tener hijos. No encontre otra mujer que tuviera ese yonoseque que yo veia en ti. Me llaman "cariño", "mi amor" y mil sobrenombres de amores, pero ninguna me ama. Ninguna ve en mi ese yonoseque que tu veias en mi.


¿Te acuerdas de mi?
Yo tengo 28 y tu unos cuantos menos, ¿importo alguna vez cuantos?
Desde la ultima vez que te vi que no me siento el corazon. Sigo entre tragos y drogas, deshecho por dentro y con 2 o 3 libros que escribi tirados bajo la cama, en los cajones, por partes en alguno de mis dos botes de basura. Aun conservo la foto de nosotros, esa en la que tienes el moño en el cabello y las uñas negras.

No puedo jurar que sea la ultima vez que te escriba. Pero tampoco puedo asegurar que no lo sea. Ahora que cada uno tiene su lugar y sigue su camino, yo me quedo en el mismo lugar, metiendome hasta la tierra de las macetas pa' ver si algo me mata de golpe y acaba con este infierno de libertad en el que vivo.